Por: Cortesía / Lasmayores.com
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Cuando Prince Fielder estaba a punto de ser presentado como nuevo jugador de los Tigres de Detroit en el Comerica Park, vio su teléfono timbrar con un mensaje de texto.
Quien escribía era Miguel Cabrera, diciéndole que estaba "impaciente" para que comenzara la temporada.
Pues la temporada está por empezar y todos están pendientes al imponente combo 3-4 que el venezolano Cabrera y Fielder conformarán en el orden ofensivo de un equipo que viene de conquistar su primer título de división en casi un cuarto de siglo.
Detroit ganó el banderín de la Central por 15 juegos de diferencia y al final sucumbió ante los Rangers de Texas en la serie de campeonato de la Liga Americana.
Todo parecía transitar con absoluta normalidad durante el receso de invierno, con pocas novedades en cuanto a refuerzos por parte de los Tigres. Lo más llamativo había sido la adquisición del trotamundos Octavio Dotel para el bullpen.
Y la realidad es que para el gerente Dave Dombrowski y el manager Jim Leyland no había mucho que hacer.
Hasta que el bateador designado --y ocasional receptor-- Víctor Martínez se lesionó la rodilla haciendo ejercicios. El venezolano quedó prácticamente descartado para 2012, dejándoles sin el acompañante de Cabrera en el orden al bate.
Esto desencadenó un inesperado plan de acción. En menos de una semana, los Tigres causaron conmoción al anunciar la contratación de Fielder por 214 millones de dólares y nueve años, más la correspondiente suite de lujo en un hotel para los juegos de visitante.
El detalle está en que Fielder (27 años) juega la primera base, la misma posición de Cabrera (cumple 29 el mes próximo). Se trata de un par de jugadores que se encuentran en el punto de apogeo de sus carreras.
Cabrera fue el campeón de bateo de la Liga Americana con .344 de promedio con 30 jonrones y 105 remolcadas. La tirita de Fielder, procedente de Milwaukee, anduvo en la misma frecuencia: .299, 38 y 120.
Los Tigres decidieron que Fielder será el primera base titular y optaron por pasar a Cabrera a la antesala.
Algunos creen que se trata de un cambio temerario, al advertir que Cabrera no ha jugado en la esquina caliente desde 2008, su primer año en Detroit. Y en lo poco que lo hizo, en 14 partidos, cometió cinco errores y lo instalaron definitivamente en la inicial.
Para amplificar las dudas, durante la pretemporada, Cabrera sufrió la fractura de un hueso debajo del ojo derecho al ser golpeado por una roleta que hizo un inesperado bote.
Leyland no oculta su irritación cada vez que le preguntan si su equipo se expone demasiado a cometer errores defensivos.
Lejos de cualquier inquietud, el dirigente de 67 años se entusiasma con el potencial ofensivo con que ahora cuenta: "Este club puede batear, así que no estoy preocupado. La defensa va a responder, pero vamos a meter miedo con este bateo".
"Podemos improvisar de diversas formas en lo defensivo, pero nuestro club fue armado con un concepto de bateo de poder", añadió Dombrowski. "Somos un equipo de bateo y vamos a ganar o perder de esa forma".
¿Qué dice Cabrera? No pareció inmutarse con el percance del pelotazo en el rostro y no se cansa de decir que está fascinado con Fielder como su socio.
"Tenemos a Prince en el lineup. Creo que nos da mucho poder y cosas positivas al equipo. Hay que aprovecharlo, hay que considerar lo fuerte que podemos ser al tenerlo en el lineup", afirmó Cabrera.
Los Tigres, además, tienen el beneficio de jugar en una división con oponentes que no lucen muy amenazantes, como Cleveland, Minnesota y Kansas City.